S?bado, 27 de junio de 2009

Los oscuros flecos del presente, tan efímero como la vida, hacen que esperemos al futuro con incertidumbre, como si nos acechara y nos acorralara sin que nosotros, vulnerables, podamos hacer nada para evitarlo. Y mientras el recuerdo de un pasado más prodigo en riqueza y trabajo nos tortura cada día más.

Vivimos en un pueblo amable y afable que ve como crece su población cada vez más, y más rápidamente. Esto no debería ser un problema, sino un hecho beneficioso para nuestro pueblo, ya que más población significaría: la apertura de muchos nuevos negocios; que significarían la creación de multitud de nuevos puestos de trabajo, vendría gente procedente de otras zonas de la comunidad, de España e incluso del mundo; con otras costumbres, religiones  e idiomas que enriquecerían nuestra cultura y harían de nosotros seres más civilizados, abiertos y cultos, y el crecimiento de la población se traduciría en una expansión del territorio ocupado; dentro de nuestras fronteras locales que serviría para crear nuevas infraestructuras ( hospital, RENFE, autobuses interurbanos e.t.c.) que nos vendrían bien a todos; ya que nos harían la vida más fácil a los navalcarnereños.

 Esto no es lo que esta ocurriendo en Navalcarnero, sí hay una expansión del territorio ocupado pero esta no es integradora ni plural, sino que según parece tiene una estructura muy bien definida: en un lado los ricos y en otro los pobres, creando así guetos que a la larga serán peligrosos para el resto de la población que ya habitámos aquí.

 El casco histórico se esta convirtiendo en un nido de urbanizaciones de corte burgués y señorial con jardines y garajes. La zona más próxima al polígono y por tanto más alejada del centro y lugar donde siempre han vivido los trabajadores para tener cerca su lugar de trabajo, se encuentra poblada por edificios de protección oficial de nueva construcción destinados para los  jóvenes y la gente más necesitada, y los barrios más próximos al Jardín Histórico de San Sebastián (antiguo Parque Municipal recientemente reformado y con nombre rimbombante para dar más glamur a nuestra localidad) y a la plaza de Covadonga són enclaves donde vive gente de clase media acomodada e incluso gente adinerada, a los que en raras ocasiones puede instalarse un obrero de clase media baja, aunque existen por la zona algún que otro VPO pero muy escasos y casi todos en las partes antiguas de ambos barrios. A parte de esta desagregación, en mi opinión premeditada, existe la casualidad de que las zonas con más rentas per cápita tiene mejores servicios y está mejor cuidada que las más humildes, lo que no me creo yo es que esto sea una casualidad...

Esto crea una situación de aislamientos de clases, porque como siempre los ricos no se quieren juntar con los pobres y cuando por fin ese encuentro se fragua de forma natural se produce un choque brutal que crea odios y rechazos de unos hacia otros al no conocerse y al tener ambos prejuicios preconcebidos.

 Creciendo de esta manera no se produce el mestizaje, la unión de ambos mundos que al fin y al cabo es el mismo. Se nos olvida que todos somos iguales y cuando nos encontramos con seres humanos, diferentes a nosotros, los despreciamos y ellos nos desprecian sin motivo ni ninguna razón de peso simplemente por desconocimiento y miedo a lo nuevo.

 Por esto se debería de planificar y estructurar un crecimiento más igualitario ¡no creemos guetos!, porque al final terminaremos lamentándolo, ¡si lamentándolo!, y no es una amenaza lanzada al viento o un farol, sino que los guetos realmente pueden ocasionar problemas de seguridad ciudadana para demostrar esto sólo tengo que rememorar los hechos acontecidos en 2005 en Paris. En la capital francesa los habitantes de los guetos pusieron en jaque a las fuerzas del orden público de esa ciudad con la ejecución de multitud de disturbios en las noches de noviembre y diciembre de ese mismo año, estos incidentes consistieron en varias manifestaciones de las juventudes marginales de los barrios periféricos de dicha ciudad, en la quema de coches y en la fabricacíon de barricadas con los contenedores. Según los protagonistas de estos sucesos “sólo buscaban tener los mismos derechos que los demás franceses y no ser tratados como ciudadanos de segunda.

Ante la posibilidad de que esto ocurra, en nuestro pueblo. me planteo los siguientes interrogantes: ¿Queremos ese futuro para las próximas generaciones?, ¿Queremos un ambiente de desigualdad y racismo en nuestro pueblo?, ¿Es más correcto aislar y agrupar a un determinado tipo de personas que pudieran dar problemas en barrios de los que se harían dueños o mezclarlos con el resto de la sociedad y evitar que se conviertan en agentes problemáticos?.

 Pensando esto llego a la conclusión de que en realidad somos quienes impulsamos los cambios y la integración del resto de personas en nuestro pueblo, ciudad y país la debemos de empezar a construir nosotros con una predisposición abierta y solidaria y con una educación ciudadana que nos haga conocedores de que otros estilos de vida existen y que todos son respetables, y no con actitudes egoístas y antisolidarias de ello dependerá nuestro futuro y el futuro de las generaciones venideras.


Publicado por Averroes_Lobezno @ 15:41
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Publicado por SenecaRomano
Domingo, 28 de junio de 2009 | 19:07
Esa es la forma de desarrollo de la derecha crear guetos y separar a los ricos de los pobres.Eso en mi pueblo se llama clasismo pero alguna veces pienso si mi pueblo y el de baltasar es el mismo o esque a mi me lo han cambiado.